Hay algo de competir que me encanta. La mezcla de nervios, foco, cansancio y disfrute tiene una energía difícil de explicar desde afuera. En StrongFit 2026 lo volví a sentir, esta vez en duplas con Javier, y eso lo hizo todavía más especial.
Con Javi nos complementamos en todo sentido. Cada uno empuja cuando al otro le toca apretar los dientes, nos ordenamos rápido, confiamos en el plan y nos bancamos en los momentos donde la cabeza pesa tanto como la barra. Competir así cambia todo: deja de ser solo rendimiento y pasa a ser una experiencia compartida.
Llegamos a la final, alentados por una banda de gente que estuvo ahí para apoyar desde el primer evento. Ese ruido, esas caras conocidas y esa energía desde afuera se sienten muchísimo cuando estás adentro. Son de esas cosas que quedan guardadas.
Me llevo una experiencia inolvidable y muchas ganas de seguir. Este año quiero ir por un par más: con Javi nuevamente en duplas y también como individual en StrongFit Argentina.
